03 abril 2010
A la oposición, justo le vino a tocar este gobierno
Carta leída por Radio del Plata el 2 de abril de 2010
29 marzo 2010
No tan solos
Después de los picos que tensionaron al Congreso hasta hace pocos días, llegó una calma que dudosamente dure demasiado. Pero no fue por eso ni por otros reposos que este 24 de marzo tuvo una relevancia significativa y, quizá, representativa también.
No fue que las bancadas se llamaron a trastienda, casi con seguridad velando armas hasta después de Semana Santa. No fue que la marcha macro de la economía asentó su placidez, ahora con la felicidad de “los mercados” por el vía libre de Wall Street al canje de deuda. No fue que se anticipa un movimiento turístico record en Semana Santa. No fue que las paritarias arrancan con pronóstico de acuerdos más bien rápidos. No fue que la inflación real no parece formar parte de las preocupaciones centrales, aunque siga pegando duro mientras es cierto que Boudou insiste en tapar el sol con la mano (lo cual no haría de no contar con órdenes superiores, por supuesto). No fue que incluso la Mesa de Enlace campestre se mostró satisfecha tras su reunión con el ministro del área. No fue que por este rato bajó el volumen de las declaraciones rimbombantes. No fue que la casi única excepción consistió en la patética convocatoria de Duhalde, para votar en 2011 la subsistencia o no de los juicios a los militares del Proceso (lo cual le valió el despampanante mérito de ser cuestionado hasta por franjas de la propia derecha). No fue, en resumen, nada de todo ese conjunto de noticias previsibles, o aun de ausencia de información destacada, lo que les dio preeminencia mediática a los actos por el aniversario del golpe; y en particular a los centrales de Plaza de Mayo. Es más: ni siquiera fue que otra vez no se pudo consensuar una movilización única, y que esa circunstancia dio pasto para que (los grandes medios de la oposición) se sirvieran y hablaran de un convite dividido, de aprovechamientos políticos, de zancadillas. No les alcanzó ni de cerca para ocultar la realidad de tanta gente congregada, y mucho más si se la observa con la medida de estos tiempos tan modestos para el ganar la calle detrás de una consigna. No era, tampoco, un recordatorio especial. No era un número redondo ni había un hecho o agenda específicos a los que pudiera atribuirse la propiedad de despertar un entusiasmo superlativo por la participación.
¿Qué fue, entonces, lo que motivó una concurrencia tan llamativa –no sólo en Buenos Aires– y esa impresión de haber sido más fuerte que en otras coyunturas la presencia de gente joven, suelta, no alineada con la militancia en partidos o grupos? Es probable que no haya una sola respuesta, aunque sí la posibilidad de que algunas hipótesis confluyan en un diagnóstico abarcador. Está la gente que va siempre y no es poca, pero eso sólo no es suficiente. Hay una pista, por ejemplo, ya consignada por Mario Wainfeld en su nota del día siguiente en este diario, que fue la novedad de haberse interpelado al rol del periodismo. No a todo, desde ya. Fue dirigido hacia el Grupo Clarín. Y, en eso sí con un marcaje concreto, a la indefinición que rodea al caso de los hijos de Ernestina Herrera de Noble, cuya dilación judicial es un atentado contra “la calidad de las instituciones” que tanto inquieta a los ¿republicanólogos, se les llama como eufemismo por lobbistas? La considerable juntada que hubo hace pocas semanas, en defensa o gratitud hacia el programa televisivo 6, 7, 8 por su discurso contestatario frente a la media de la mayoría de lo que se ve, lee y escucha, puede ser tomado como antecedente. Y si es cuestión de medios, podría descubrirse asimismo la bronca por el empiojamiento que sufre la nueva ley gracias a la acción de las corporaciones afectadas. Al igual que el bloque opositor, fueron a buscar en los tribunales lo que no les sirvió en su política de extorsión periodística. Hasta aquí les va más o menos bien, estimulados con el fallo de segunda instancia de la semana pasada: postergó la aplicación de aquello que insumió 26 años de lucha, para reemplazar la normativa militar con que tan cómodos se ubican los partisanos del periodismo independiente. Fue profusamente anunciado que recurrirían a la Justicia por cuya probidad también claman, y muy fácil de imaginar que encontrarían allí a tanto magistrado sensible a sus intereses.
Podría buscarse en datos o percepciones de este tipo, y en otros como el clima de socavamiento institucional agitado por la oposición en la etapa más reciente, el origen de esta especie de “despertar” protagonizado por muchos que están hartos, o intranquilos, ante el coro sistemático del todo negativo. La cadena privada nacional de los grandes medios sufre, acaso, un tiro por la culata. Y no, únicamente, por la disociación entre la temperatura político-mediática y el andar económico. La sociología, entre otras disciplines afines, explica que un discurso dominante tan homogéneo –-y para el caso tan despiadado– suele provocar que quienes no lo comparten se llamen a silencio, se refugien entre los que consideran los pocos que piensan igual, se sientan entumecidos frente a lo que semeja ser una mayoría aplastante. Pero eso tiene un límite. La cosa es que, por mucho que se quiera buscar el pelo en la leche y agrandar o detenerse en algún exabrupto, en consignas más radicalizadas o más totalizadoras, en las diferentes marchas y caracterizaciones del Gobierno, en la puntualización de lo que falta o en el resaltado de lo conseguido, este 24 de marzo testificó –y con esa potencia cualitativa mayor a otras oportunidades– que hay en la sociedad argentina reservas de conciencia y movilización que tantos creen (y quieren creer) extinguidas. Se puede estimar como casi imposible no ponerse de acuerdo cuando se trata de repudiar la atrocidad inédita representada por la última dictadura. Pero debe tenerse presente que no sólo sucedió la ratificación de ese “piso” de coincidencia, capaz de garantizar no ya la salvaguarda absoluta del régimen democrático sino además la perseverancia, activa, frente a cualquier intentona de impunidad sobre lo actuado en la dictadura. No es que, ahora y hace bastante, pegarles a los milicos salga gratis. Es que alrededor de esos reflejos se estimulan otros, se propaga una lucidez política más generalizada, se actúa más allá de los derechos humanos con el único sentido de denunciar sus violaciones durante el Proceso. La prueba es que lo “respirado” y dicho en las plazas de este aniversario del golpe no pasó solamente por lo generado hace 34 años ni por la reprobación de demoras judiciales. Hubo los apellidos, las listas de grandes empresas, los cánticos, las advertencias, las apelaciones; hubo el alerta, en resumidas cuentas, de que no hay que quedarse quieto porque acecha la amenaza de que el pasado se reinstale mediante los nombres que ayer fueron la patronal castrense. Y hoy, los del respaldo explícito o tácito a las variantes de derecha que persiguen su reinstauración.
Habrá quienes no crean que ese espíritu acometedor sea una gran noticia, por entenderla como en extremo predecible. Uno, en cambio, se siente más protegido. O menos solo.
Página|12
23 marzo 2010
EL 24, NO
Cuando el árbitro Héctor Baldassi marca el comienzo del encuentro se terminan las especulaciones, los pronósticos, las charlas tácticas que intentan dar mayor previsibilidad a los acontecimientos: es hora de la acción. El terreno de juego se ve lleno de charcos por la copiosa lluvia caída en las horas previas a la disputa y durante la misma, lo cual empareja las cosas y hace que la pelota sea disputada en la mitad de la cancha. Cuesta mucho dar un pase al ras del suelo, el esférico no se desplaza con normalidad. No se suceden grandes aproximaciones con peligro en las áreas. Promediando los 9 minutos del Primer Tiempo Baldassi detiene el partido, y en una breve charla con los capitanes de ambos equipos decide suspender las acciones, no estaban dadas las condiciones para que se lleve a cabo un encuentro de tal magnitud, el campo de juego de la Bombonera no había soportado de la manera esperada las abundantes precipitaciones que estaba recibiendo la Ciudad de Buenos Aires.
En las horas posteriores dicha suspensión comenzaron a entretejerse una serie de posibilidades acerca de la reanudaciòn del clásico que había dejado inconcluso alrededor de 80 minutos de disputa. Una de las posibilidades barajadas desde la Asociación del Fútbol Argentino fue que se siguiera el miércoles 24 de marzo aprovechando el feriado por el Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia instaurado desde el año 2005 por el gobierno de Néstor Kirchner para conmemorar el aniversario del ultimo Golpe Militar acontecido en la Argentina. Desde el poder Ejecutivo nacional la respuesta ante tal propuesta fue unánime: NO. El argumento expresado por el gobierno popular se mostró por demás elocuente: los 24 de marzo los argentinos tenemos un día de REFLEXIÒN. Un acontecimiento de tal trascendencia como lo es un Boca vs. River, una FIESTA del fútbol argentino, no merece ser celebrada un 24 de marzo. El 24 de marzo los argentinos asistimos a un encuentro, pero es con nuestro pasado, nuestro presente, y nuestro futuro.
Con nuestro pasado porque no está permitido echar al olvido la etapa más trágica de nuestra historia reciente, sinónimo de genocidio, locura, dolor y desconsuelo. Aquella dictadura militar impulsada por el imperialismo desde Norteamérica que tuvo la triste función de establecer el nuevo modelo económico hacia fines del siglo XX, el neoliberalismo, que utilizó a los latinoamericanos como conejillos de indias y actuó en contra de los intereses de los pueblos que vieron multiplicadas las inequidades sociales y sepultó el anhelo de las mayorías por un mayor bienestar. Con nuestro presente, porque todavía hay innumerable cantidad de represores que cometieron crímenes de lesa humanidad y no han sido indagados por la justicia, así como también civiles que participaron en tareas de inteligencia y personas que todavía no conocen su verdadera identidad. La herencia de la dictadura genocida presenta múltiples variables en la Argentina actual, pero todas mantienen una lógica: siguen siendo heridas que calan hondo. Con nuestro futuro, porque saber de donde venimos nos permitirá saber hacia donde vamos; no tropezar con la misma piedra es la consigna.
Esos son los puntos de partida para seguir luchando por una sociedad con mayor justicia social, y para que NUNCA MÀS haya un 24 de marzo de 1976 en la argentina; por eso conviene dejar una idea en claro: el 24, no.
Por Sergio Boncopagno
18 marzo 2010
Los secretos del espíritu golpista
Carta abierta leída por Orlando Barone el 12 de Marzo de 2010 en Radio del Plata.
16 marzo 2010
La asignación universal por hijo... otra conquista
Una soga para empezar a salir del subsuelo
Un informe de la Anses destaca que el subsidio llega a casi 3,4 millones de chicos y adolescentes. El ingreso promedio por familia es de 284 pesos. Eso impacta en la pobreza, pero sobre todo en la indigencia. En el norte del país cubre a cerca de la mitad de los niños.
Por David Cufré
La asignación por hijo logró reducir a la mitad la indigencia entre los menores de 18 años. A cuatro meses de la implementación del programa, un informe de la Anses al que accedió Página/12 destaca que la indigencia por ingresos bajó de 6,6 a 3,4 por ciento gracias a los 180 pesos por mes por hijo que cobran los beneficiarios. Se trata de una estimación en base a la Encuesta Permanente de Hogares del segundo trimestre de 2009, que es la última disponible. La cifra coincide con otros estudios del sector privado que proyectaban una caída de esa magnitud. La pobreza, a su vez, disminuyó 4,4 puntos, de 23,3 a 18,9 por ciento entre los niños y adolescentes. Otro dato significativo que manejan en el organismo de la seguridad social es que el 95 por ciento del subsidio es utilizado para la compra de alimentos. Una experiencia previa en la provincia de Buenos Aires demostró que carnes, verduras, lácteos, galletitas y yerba mate encabezan la lista.
La asignación por hijo arrancó en noviembre. Desde entonces y hasta febrero inclusive la Anses de-sembolsó 1629,9 millones de pesos entre los beneficiarios. En la actualidad son 3.384.546 chicos, que forman parte de 1.732.530 familias. En promedio, cada una de ellas recibió 284 pesos por mes, a razón de casi dos hijos por hogar. Esos ingresos son los que lograron una fuerte reducción de la pobreza y la indigencia entre los menores de 18 años.
La estimación está hecha en base a la EPH del segundo trimestre de 2009. De aquel momento a la actualidad hubo un aumento del 13,3 por ciento de la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que se utiliza para establecer la línea de indigencia, y del 14,5 en la Canasta Básica Total, que fija la línea de pobreza. Eso podría acotar la mejora en esos rubros provocada por la asignación por hijo, pero todavía no se conoce cómo evolucionaron los ingresos de los inscriptos en el plan como para llegar a un resultado exacto.
Para que el poder de compra no caiga es fundamental que la asignación por hijo tenga algún esquema de movilidad. De acuerdo con las expresiones de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner cuando se lanzó el programa, el subsidio a la niñez aumentará en el mismo porcentaje que suban las asignaciones familiares de los trabajadores en relación de dependencia. Sin embargo, eso no está puntualizado en el decreto de necesidad y urgencia que estableció el régimen.
Más allá de esa cuestión, que es importante por el avance de la inflación, sobre todo en alimentos, el impacto de la asignación por hijo es notable en algunas provincias. En Catamarca, por ejemplo, el subsidio llega a más de la mitad de los niños y adolescentes. Exactamente, al 56,6 por ciento. El ingreso de ese dinero pone en marcha una rueda virtuosa de crecimiento del consumo, el empleo y la actividad económica, que seguramente quedará reflejada en distintos indicadores económicos más adelante. La incidencia de la asignación por hijo es alta en la mayoría de las jurisdicciones del norte. En Formosa la ayuda cubre al 38,3 por ciento de los menores, mientras que en Chaco alcanza al 37,0 por ciento, en Santiago del Estero, al 36,7; en Salta, al 34,3; en Jujuy, al 32,5, y en Tucumán, al 32,0.
En el otro extremo se ubican las patagónicas: en Santa Cruz recibe la asignación sólo el 14,6 por ciento de los niños de la provincia. En Tierra del Fuego es el 14,9 por ciento, en Chubut, el 18,1; en Neuquén, el 21,7, y en Río Negro, el 24,4 por ciento. Un nivel similar se registra en la Ciudad de Buenos Aires, con el 18,1 por ciento de los chicos del distrito (103 mil). En tanto, en la provincia de Buenos Aires es el 25,3 por ciento (1,1 millón), mientras que en Córdoba representa el 28,9 por ciento (281 mil) y en Santa Fe, el 29,4 (280 mil). En el resto de las provincias la cobertura oscila entre el 25 y el 30 por ciento de los menores.
La Anses distribuyó en febrero 491,2 millones de pesos en la asignación por hijo. La transferencia de esos recursos del Estado a más de 1,7 de millón de familias produjo un marcado crecimiento en el consumo de bienes de la canasta básica. De acuerdo con sondeos realizados por el organismo que comanda Diego Bossio, quienes reciben el subsidio destinan entre el 90 y el 95 por ciento del dinero a la compra de alimentos. Este comportamiento ya había sido registrado por la provincia de Buenos Aires cuando implementó su propia asignación a la niñez: 100 pesos por mes para los chicos de hasta seis años de los partidos más pobres del Conurbano. El ex ministro de Desarrollo Social de la provincia Daniel Arroyo comentó a este diario que un estudio realizado por esa cartera constató que los fondos se usaron mayormente para la alimentación de la familia. El consumo de carne fue lo que más creció, seguido por verduras, lácteos, galletitas dulces y yerba, en ese orden. “Lo primero que notamos es que el aporte mejoró la nutrición de la familia”, destacó Arroyo.
La asignación por hijo que paga el gobierno nacional es para los desocupados, trabajadores en negro y empleadas domésticas. La Anses proyecta que el padrón avanzará hasta los 3,9 millones de niños. Todavía hay 266 mil chicos cuyos padres cobran planes sociales del Ministerio de Trabajo, del Ministerio de Desarrollo Social o de gobiernos provinciales, que se estima que irán migrando hacia el nuevo programa, cuyo monto de asistencia es más alto. El plan había empezado en noviembre con 3,3 millones de chicos inscriptos y esa cifra fue creciendo gradualmente hasta su nivel actual.
El costo fiscal que estima la Anses es de 8424 millones de pesos en el año. Esto representa un 0,79 por ciento del PIB. “Es el mayor de-sembolso en relación al PIB en toda América latina para programas de este tipo”, resalta el organismo de la seguridad social. En Brasil, por ejemplo, el exitoso programa Bolsa Familia que implementó Lula da Silva hace cuatro años genera desembolsos del 0,4 por ciento del PIB de ese país. Y en México, un programa de asistencia similar equivale al 0,3 por ciento del PIB. “Los fondos previstos para la asignación universal por hijo duplican lo presupuestado por otros países en términos de PIB”, sostiene la Anses.
15 marzo 2010
¡Es el sombrero compañeros!
Por Alberto J. Franzoia
Lamentablemente algunos compañeros cada vez que intentan explicar nuestra realidad política e ideológica, recurren a modelos teóricos y conceptos que lejos de servirnos para aclarar la cuestión la oscurecen. A veces, para dar cuenta del actual enfrentamiento entre oficialismo y oposición se habla de dos países, uno real y otro virtual. Sin embargo, si buceamos en nuestra historia, ejercicio más que recomendable para no reiterar viejos errores, nos encontraremos efectivamente con dos países pero ambos reales. Lo que aquí tenemos desde 1810 a la fecha es un conjunto de clases y sectores sociales que integran el bloque oligárquico aliado con las burguesías de los países capitalistas dominantes y otras clases y sectores sociales que integran el bloque nacional-popular. Y cada uno de ellos lucha por un proyecto de país bien distinto, pero ambos muy reales. Los primeros luchan por sostener el statu quo semicolonial, y los otros (nosotros) por construir una nación independiente, justa y soberana. Ese es un primer tema para tener en cuenta, ya que creer que sólo nosotros expresamos un país real supone el enorme riesgo de dar por sentado que el otro país, el que ha predominado a lo largo de nuestra historia, ya no es viable y que las falacias que difunden para imponerse son nuevas, cuando Mitre creó una escuela histórica con las mismas armas. Todo esto nos conduciría a un tan lamentable como reiterado error, porque hasta la fecha ese viejo país (aunque sea sólo para minorías) nunca se fue, y jamás dejó de ocultar la realidad para seguir existiendo.
Por otra parte, hilando un poco más fino, seguir hablando y escribiendo dentro del campo nacional sobre derechas, centros e izquierdas a secas, resulta muy poco pertinente, ya que dichos conceptos no dan cuenta de nada que tenga algo que ver con la realidad de Argentina y el conjunto de nuestra América Latina. Hay derechas, centros e izquierdas, sin adjetivos, sólo allí donde existe una nación consolidada, es decir en los países capitalistas plenamente desarrollados y por lo tanto dominantes. De hecho esos conceptos, aplicados de esta manera, nacieron en Europa durante la consolidación de su capitalismo nacional. Ser de derecha a secas es en dichos contextos defender la nación capitalista plenamente desarrollada y en expansión hacia fuera de sus fronteras (desarrollo del imperialismo): mientras que ser de izquierdas es oponerse a ese statu quo para proponer un modelo alternativo que se identifica habitualmente con el socialismo revolucionario. Es cierto que ese tipo de izquierdas tiene hoy muy poco peso en el seno de los países opresores, y que lo que predomina es una centroizquierda o socialdemocracia que se manifiesta como la pata “progresista” del orden vigente. Pero aún así las opciones siguen existiendo independientemente del peso cuantitativo que cada una tenga.
Ahora bien, el modelo químicamente puro de derechas, centros e izquierdas nada tiene que ver con América Latina, región el mundo que aún lucha por su liberación, es decir por constituir una Nación libre de opresores externos aliados a las oligarquías nativas. Entonces, si el campo real de confrontación por estas tierras pasa por estar o no a favor de un proyecto nacional de liberación, lo conceptos derecha, centro e izquierda sólo son útiles cuando se los aplica hacia el interior de los dos grandes bloques en pugna, porque por allí pasa la contradicción principal. Así tenemos una derecha antinacional y otra nacional, como también tenemos una izquierda nacional y otra cipaya. Son derechas e izquierdas necesariamente adjetivadas. No diferenciar estas cuestiones supone creer que cada uno de las fuerzas enfrentadas constituye una totalidad homogénea, sin matices. Apoyar al gobierno, por lo tanto, significaría estar de acuerdo con todo, agachar la cabeza y marchar. Sin embargo no es así, se puede apoyar desde una postura muy moderada, con el temor a no ir demasiado lejos en la confrontación para no inquietar a los históricos dueños del país, o se puede apoyar impulsando una relación de fuerzas más favorable a los sectores populares para la profundización revolucionaria del cambio kirchnerista.
Utilizando el modelo teórico que proponemos resulta fácil percibir que cierta izquierda o centroizquierda actúa objetivamente (y más allá de sus intenciones) como la pata trasgresora o “progre” del campo antinacional, desde el PO hasta Proyecto Sur. Sus prácticas concretas sólo logran favorecer la debilidad de uno de los bloques en pugna (porque el tercero sí que es virtual) y simultáneamente potencian al enemigo de la Nación. Si por el contrario seguimos recurriendo al poco pertinente modelo teórico que suelen utilizar demasiados de nuestros teóricos y políticos, podemos llegar a planteos tan absurdos como decir que “el PO actúa como la izquierda de la derecha” (???). Y semejante análisis, digámoslo de una vez por todas, es un mamarracho que sólo pueden entenderlo algunos militantes políticos; pero el resto del pueblo es sometido a una confusión conceptual que nada ayuda a dar la gran batalla por las ideas. Es curioso que aún entre algunos compañeros convencidos acerca de la necesidad de dar esa gran batalla de nuestro tiempo, predominen modelos teóricos que han sido impuestos por las clases dominantes, aquellas que históricamente fueron colonizadas por una visión eurocéntrica del mundo.
Esta preocupante cuestión nos lleva a una reflexión final: para dar la gran batalla cultural desde el bloque nacional-popular quizás deberíamos comenzar por una revisión crítica de no pocos conceptos que nosotros mismos a veces utilizamos de manera arbitraria. Sin una correcta teoría, una que interprete la especificidad de nuestra realidad, resultará imposible el cambio estructural. No se trata de meter a la realidad en un esquema teórico que no logra contenerla, la tarea pasa por adecuar la teoría; porque retomando las enseñanzas del maestro Don Arturo Jauretche, no es la cabeza lo que hay que adaptar. ¡Es el sombrero compañeros!
La Plata, 11 marzo de 2010
alberto_franzoia@yahoo.com.ar
13 marzo 2010
ACOMPAÑAMOS ESTA MOVIDA CON MUCHA ALEGRÍA
Decididos a defender “el modelo económico-social”, los espectadores del programa “6 7 8”, de Canal 7, organizaron una convocatoria por Internet. Miles de personas se congregaron frente a la Rosada. Hablaron Lito Borello, Milagro Sala, Carlos Girotti y Tito Nenna.
Por Martín Piqué
Unas diez mil personas se autoconvocaron de manera espontánea para defender al Gobierno. Fue anoche en la Plaza de Mayo. La convocatoria había partido del grupo de amigos de Facebook del programa 6, 7, 8, de Canal 7. Cuando la idea comenzó a circular por Internet, organizaciones sociales decidieron sumarse a la actividad: fue el caso de la Tupac Amaru, que encabeza Milagro Sala, y el Comedor Los Pibes, de Lito Borello. En la Plaza se estacionó un viejo colectivo Mercedes-Benz con un equipo de audio; al lado se improvisó un escenario que fue recibiendo a los oradores. Por allí desfilaron Borello, Sala, el sociólogo Carlos Girotti, coordinador de Carta Abierta; también el legislador porteño Tito Nenna. Uno de los ideólogos de la movida bromeó desde el micrófono: “Hoy no va a haber choripanes”. Los asistentes también respondieron en broma: “¡Eh, que aparezcan los choris!” La multitud que llegó hasta la Plaza sorprendió a los convocantes. Casi todos portaban calcomanías improvisadas –etiquetas blancas autoadhesivas– en las que se habían dibujado los números 6, 7, 8.
“Es impresionante la euforia que vemos. Esto demuestra que el proyecto nacional está empezando a encarnar en la gente. Frente a la amenaza concreta de la derecha, comenzamos a decir ‘acá estamos’”, dijo Borello a Página/12. La mayoría de los participantes era gente madura. Muchos portaban carteles hechos a mano. Una pancarta definía a la titular de la Coalición Cívica como “Gorilita”. No pasó mucho tiempo hasta que sonó el primer cantito, estaba dedicado a los bloques opositores tras el fracaso del intento de destitución de Mercedes Marcó del Pont: “Y ya lo ve/ y ya lo ve/ es para Morales/ que lo mira por tevé”, cantaron los manifestantes. El Morales en cuestión era el jujeño Gerardo, jefe del bloque de la UCR en el Senado. La respuesta a la convocatoria del grupo de amigos de 6, 7, 8 en Facebook –que cuenta con 70 mil miembros– fue tan multitudinaria que sorprendió a los propios asistentes. “Esto es como la más grande de las noches en las que nos movilizamos a la Plaza por la Resolución 125”, comparó Luciano Alvarez, vecino de La Matanza.
Una banda de jóvenes se encargó de dirigir los cantitos de la multitud: “Se va a acabar/ se va morir/ el monopolio de Clarín”, fue uno de los más festejados. También se le dedicaron mensajes al líder de Proyecto Sur, el diputado Fernando Solanas. “Llora la Gorda Carrió/ el Colorado también/ Néstor va a volver/ Cristina también”, fue otra de las consignas que recorrió la Plaza. También se coreaba, como si fuera una consigna política de años, el nombre del programa que creó la productora Daniel Gvirtz: “¡seis, siete, ochooo/ seis, siete, ochooo!”. Ante las muestras de afecto, la escritora Sandra Russo, panelista del programa, no pudo evitar las lágrimas. Se había animado a subirse al palco y la gente le dedicaba gestos a la distancia.
La escritora no quería hablar en público, había pensado en no subirse al palco. Sin embargo, la insistencia de Milagro Sala –quien quería que estuviera al lado suyo al momento de su discurso– hizo que Russo aceptara subirse. “Milagro es una de las personalidades políticas que yo más respeto en este país”, dijo a Página/12. Russo está escribiendo una biografía sobre la fundadora de la Tupac Amaru. “Sabía que iba a venir mucha gente. Entro dos o tres días al grupo de Facebook y vi cómo se venía calentando el clima. Había mucha ansiedad entre la gente que no está vinculada a organizaciones y que no milita, pero que puso su voto a Néstor o a Cristina”, contó anoche la periodista. “Sentí la emoción de la pertenencia colectiva, de estar todos por lo mismo.”
Página|12